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EL DÍA DEL TORNEO: ¿QUIÉN PATINA?


El entrenador se encuentra a cien metros de la entrada al estadio y ya puede escuchar los sonidos típicos de una competencia de patinaje. Música abundante mezclada con gritos de niñas que provienen de un sector. Cuando está próximo a la puerta, luego de un aplauso sostenido y el resto que se escucha de las gargantas de las simpatizantes, se hace silencio y cinco jueces dan su veredicto. Al cruzar la entrada puede ver la cara decepcionada de una patinadora que se despide de la pista y va al encuentro de su entrenadora. El que recién llega, puede ver la escena anticipada de lo que le puede esperar.


Busca con la mirada a su patinadora, aunque sabe que es temprano para que le toque participar. Mientras tanto, otra competidora de la categoría anterior entra a pista en segundo lugar y se prepara para comenzar con su programa. Es un buen momento para disfrutar de la competencia, hasta que sea el turno de acompañar a su alumna.


Sentado a un costado de la pista, no puede despegar los ojos del brillo del traje, que supera ampliamente el sombrío y desesperado rostro de la participante. ¿El puede disfrutar realmente del espectáculo?.


Cansado de ver como el traje pierde sus piedras en cada caída, decide ir en busca de un café. En el camino se encuentra con el padre de su alumna que, en una charla angustiada, le cuenta como está el ánimo de su niña y todo lo que espera ver de ella en ese día. A dos metros del bar aparece de la nada su alumna lista para la entrada en calor. Ya todo está en movimiento en la pista auxiliar, sin darse cuenta es absorbido por el ambiente. 


Corren los minutos y en breve están en medio de dos canteros adornados con flores artificiales.


Le da las últimas indicaciones técnicas mientras siente el aroma del café que no tomo. A ella se le dibuja una sonrisa poco tranquilizadora, pero él estaba acostumbrado a esto. Le da un beso y un abrazo fuerte acompañado de palabras de aliento. Recorre con la mirada el estadio, sabe que el momento llego. Una publicidad delimita el espacio en donde ella patinara mientras el entrenador esperará (mudo, gritando, acompañado, desamparado, vigilado, distraído, ausente, triste, optimista, gozoso, insatisfecho, entretenido, tenso, eufórico, vacilante) que la música termine y que todo el trabajo y esfuerzo de su alumna se vea reflejado en la pista.


Conclusión

¿Cuáles son las vivencias de un sujeto involucrado en la enseñanza del patinaje competitivo, sensaciones corporales, pensamientos recurrentes? ¿De quién es la fortaleza? Es tan omnipotente que puede subsanar errores saliéndonos del cuerpo en borde de la pista. ¿Hasta dónde son efectivos los límites físicos? La soga o los carteles de publicidad son suficientes o está dentro de la pista en cuerpo y alma.


Están son alguna preguntas que nos podemos hacer en cuanto a nuestro desempeño mas allá de enseñar la correcta técnica, de cómo se encuentre nuestro deportista, y los resultados conquistados.


Si el entrenador no logra efectuar una disociación instrumental que le permita correrse, observar y observarse objetivamente, no solo no podrá desempeñarse efectiva y oportunamente con su deportista, sino que se verá afectado en su salud psíquica y/o física en el transcurrir de la labor.


Como hay técnicas para realizar un salto con la mayor precisión, también las hay para optimizar lar relaciones personales en el grupo de trabajo partiendo de la propia conciencia de nuestros actos. De la forma que nos movemos y comunicamos, expresamos mensajes que pueden reforzar conductas positivas como negativas, las cuales aportaran o no al rendimiento del deportista.


Hay distintas técnicas con las cuales trabajar para mejorar el rendimiento y la salud, tanto con entrenadores, como con sus deportistas, que son aportadas por la psicología del deporte. En este artículo se reflejan algunas de las posibles realidades, que no como tales, deben ser tomadas como fijas e imposibles de cambiar.


José Luis Ferreiro
Licenciado en Psicología
Psicólogo del Deporte
Profesor de Patinaje