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PREPARACIÓN FÍSICA EN PATÍN ARTÍSTICO

Preparación física según edades y categoría.

1- El factor individual.

El hilo conductor de la forma de organización de las cargas de entrenamiento debe ser la capacidad de integración de nuestro patinador. La idea de separar los estímulos físicos de los estímulos técnicos responde fundamentalmente a cuestiones de operatividad, y al tratarse de un deporte individual, el conocimiento profundo de las variables de adaptación individual es un factor clave en el éxito del entrenamiento.

2- ¿Cuál es la medida del éxito de la PF?

El éxito de un programa de entrenamiento físico radica, como dijimos, en la capacidad individual de integrar información tanto física como técnica a nivel celular, lo que se conoce como procesos de transferencia. Un patinador ejecuta sus rutinas en un modo de coordinación neuromuscular altamente específico, lo que implica que las cargas de entrenamiento físico y técnico deben estar “celularmente asociadas”. En este sentido, la PF en patín requiere una revisión profunda de conceptos, un patinador/a de calidad se construye en el acierto del tipo y secuencia de cargas y en la sinergia de estímulos físicos y técnicos.

3- Tipo y distribución de cargas.

Un patinador/a es una persona que recibe cargas extraordinarias en un momento preciso de su desarrollo psicomotor, y la densidad de la carga (relación entre esfuerzo y pausa) debe tener en cuenta el estado de órganos y tejidos en ese momento. La capacidad de absorción de una carga de entrenamiento reviste niveles de diferente complejidad: podemos decir que un estímulo físico es tan metabólico como neurológico y afectivo.


El órgano blanco de las cargas de entrenamiento físico es el complejo músculo-tendinoso-articular. La fibra muscular tiene una alta capacidad de adaptación a los esfuerzos dada su alta capacidad elástica, pero la dinámica músculo-tendinosa-articular es compleja: en cualquier acción dinámica se juegan factores de estabilidad articular en paralelo con la acción de fibras musculares tónicas, estabilizadoras, y fibras fásicas que definen la intensidad del gesto técnico.


Un entrenamiento de PF para patinar debe tener en cuenta la dinámica elástica de la fibra muscular con la necesidad imperiosa de la estabilidad articular en la unidad de tiempo. Esta sinergia músculo-articular tiene un doble beneficio: por un lado, a mayor estabilidad postural y elasticidad muscular tenemos más calidad técnica y por otro menor desgaste mecánico de las estructuras involucradas, por lo tanto, bajo o nulo índice de lesión en el caso de programas de PF bien diseñados.


De esto se desprende que tareas vinculadas al equilibrio dinámico y la elasticidad son indispensables y prioritarias en un programa de PF transferible a los condicionamientos del trabajo de pista.


Es importante entender que el primer nivel que debe manejar la PF es la amortiguación mecánico –metabólica que genera el costoso trabajo neuromuscular de pista, ya que las cargas de entrenamiento son acumulativas a lo largo de la vida deportiva, y esta acumulación se hace evidente en los casos de lesión con base crónica, rupturas microscópicas de fibras tendinosas y musculares.


Usualmente en Patín, esta primera etapa coincide con la edad infantil, cuando las estructuras son aún muy inmaduras (tengamos en cuenta que una fractura ósea infantil se da en “tallo verde”), por lo tanto, las tareas de estabilidad dinámica basadas en aceleraciones angulares y el desarrollo de factores de amortiguación integrados a nivel del SNC es un factor clave de la proyección de nuestros patinadores.


Mientras, los aspectos metabólicos deben seguir con recelo la dinámica individual de crecimiento y desarrollo psicomotor. EL patín en cualquiera de sus formas técnicas requiere de un metabolismo glucolítico de alta intensidad o glucólisis rápida. EL patín es un caso particular en cuanto al metabolismo de las fibras oxidativas ya que la demanda es constante durante el esfuerzo. La eficiencia de este sistema energético depende de la maduración enzimática (la PFK, enzima reguladora de la velocidad de degradación de la molécula de glucosa, aparece en el organismo alrededor de los 13-14 años) y de la capacidad emocional de sostener positivamente un esfuerzo en altas condiciones de fatiga.


Como podemos ver, la PF es tan compleja y definitoria como la tarea de pista, el éxito en la combinación precisa de estos estímulos depende en mucho del tiempo que les demos a los patinadores para adaptarse fisiológicamente a cada esfuerzo.


Prof. Carlos Silva